UMMO-Ciencias

Sitio dedicado al estudio racional del asunto UMMO

¿Por qué este sitio?

Quien llega aquí puede preguntarse con razón: ¿de verdad creen ustedes que unos extraterrestres se iban a entretener durante años en enviar cartas a personas sin ninguna relevancia, en lugar de dirigirse a las autoridades? ¿No saben que José Luis Jordán Peña se atribuyó la autoría de todo el asunto como un «experimento sociológico»? ¿No es el contenido de las cartas una mezcla mal cosida de ciencia y filosofía ya conocidas?

Conocemos esas objeciones, y hay buenas razones para que quien conoce el asunto solo de oídas desconfíe de él. Cada uno de los que mantenemos este sitio lo ve desde su propia perspectiva, pero compartimos dos presupuestos:

  1. Creemos que existe vida inteligente extraterrestre y que probablemente está accediendo a nuestro planeta.
  2. El contenido de las cartas de UMMO es lo bastante excepcional como para que su posible origen extraterrestre merezca un estudio serio.

1. Vida inteligente que nos visita

No hay pruebas concluyentes, pero cada vez son más los científicos que consideran que la vida no es un fenómeno exclusivo de la Tierra; la cautela es mucho mayor cuando se trata de la inteligencia. A esa discusión académica se suma una enorme base de datos de avistamientos de objetos voladores no identificados. La mayoría acaban explicándose como errores o fraudes, pero un porcentaje pequeño, con testigos fiables y buena documentación, describe aparatos de apariencia artificial cuyas maniobras superan con mucho nuestra tecnología. La explicación más sencilla es que se trata de naves tripuladas que no son nuestras.

Esa explicación tropieza con dos obstáculos. El primero es físico: nuestro paradigma actual hace casi imposible cubrir distancias de años-luz en tiempos compatibles con una vida humana. Basta un acto razonable de humildad científica —admitir que una civilización más avanzada haya podido encontrar caminos que aún desconocemos— para poder seguir indagando. El segundo es más incómodo: si están aquí, ¿por qué no se presentan abiertamente?

Nuestra propia historia sugiere una respuesta. Cuando Roma arrasó Cartago o los europeos llegaron a América, nadie lamentó la pérdida de esas culturas; hoy, si descubriéramos un pueblo aislado en una isla remota, probablemente protegeríamos su aislamiento y lo estudiaríamos sin intervenir. Cuanto más madura es una civilización, más protege a las demás. Un contacto oficial con nosotros, tal como somos, pondría una ciencia y una tecnología de siglos o milenios de ventaja en manos de quienes ya concentran el poder, y una cultura más madura acabaría arrollando la nuestra. Es razonable pensar que esa protección no es eterna: un planeta que alcance estabilidad, justicia y una comprensión suficiente del cosmos podrá buscar el contacto de forma deliberada. Creemos que la humanidad está en un punto intermedio, todavía no preparada en su conjunto. Mostrarse de forma esquiva, sin presentarse oficialmente, encaja con esa política: deja que la sociedad se vaya planteando la cuestión sin imponerle la respuesta.

2. Por qué UMMO es excepcional

Se suele meter el asunto UMMO en el saco de los «contactados», pero las diferencias son notables. La mayoría de los contactados se presentan como elegidos o embajadores de los extraterrestres, y algunos viven de ello; en UMMO, desde las primeras cartas, se ha evitado de forma que parece deliberada que nadie asumiera ese papel. Y el contenido de los mensajes de los contactados suele ser una mezcla de mesianismo, buenos deseos y teosofía de saldo, cuando no descripciones de planetas imposibles. Las cartas de UMMO son otra cosa:

  • Un relato humano. Cuentan cómo descubrieron nuestro planeta y sus primeros días en la Tierra (D57-1 a D57-5). No es el relato de seres casi divinos, sino el de personas más avanzadas que nosotros. Eso los hace creíbles, aunque no prueba nada.
  • Un planeta verosímil. Describen su sistema planetario, su forma de vida y su historia (D41-1 a D41-16, D74, NR21) con una coherencia astrofísica y geológica notable.
  • Una física sin espacio previo. Su ciencia básica descansa en los IBOZOO UU (D59-1 a D59-4), unos elementos primordiales a partir de cuyas relaciones angulares nuestro cerebro construye la imagen de espacio, tiempo y masa. Es una «teoría del todo» que no da por supuesta la existencia real del espacio, algo que no tiene precedente en nuestra física ni en nuestra filosofía, de Newton a Kant (D78: «Las “cosas”, los objetos de mi proceso mental no “son” sin duda como yo los percibo»). Hay un estudio más detallado en Análisis-trabajos.
  • Una filosofía clara y profunda (D75 a D81), con una ontología rica que da lugar a una lógica tetravalente (NR20) y una teoría del conocimiento que integra y supera las de Platón, Aristóteles y Kant.
  • Una visión de lo trascendente (D357-2, D731, D792-1, D792-2) tan integrada con su física que parece inevitable y, a la vez, sin paralelo en nuestra cultura (quizá Teilhard de Chardin se acerca en algunos puntos).
  • Una organización social (D68-1, D68-2) que combina una democracia directa escalonada para el poder legislativo, una selección rigurosa de los cargos ejecutivos según las aptitudes de cada persona y la propiedad colectiva de todo el aparato productivo. Invitamos a juzgarla con calma, más allá de los reflejos ideológicos que despierta.
  • Un diagnóstico de nuestro mundo (D104, D118, D1378) que no habla de leyes divinas ni de grupos de elegidos, sino de un sistema que encumbra a los más ambiciosos y sin escrúpulos y mantiene en la pobreza a gran parte de la humanidad, cuando la pobreza podría eliminarse con una organización más racional.
  • Una tecnología adelantada a su tiempo. En los años sesenta describen unas «caretas» para los viajes espaciales con dos pantallas de altísima resolución, una para cada ojo, que crean una visión estereoscópica (D69-1, nota 6): lo que hoy conocemos como gafas de realidad virtual. Y proponen un grabador de sonido sin piezas móviles basado en un tubo de rayos catódicos que imprime la señal sobre una placa fotosensible (D66).

Afirmaciones contrastables

Las cartas contienen además afirmaciones que nuestra ciencia puede comprobar, hechas cuando nada las respaldaba:

  • Vida en Marte. En 1966-67, cuando las fotos de la Mariner 4 mostraban un Marte parecido a la Luna, afirman haber encontrado allí seres unicelulares y vegetales pluricelulares sencillos: «No tardarán ustedes en comprobarlo también» (D57-2). Hoy sabemos que Marte tuvo agua líquida y conserva hielo en el subsuelo, y en 2025 la NASA presentó como la mejor candidata hasta ahora a biofirma una roca analizada por el Perseverance. La cuestión sigue abierta.
  • Un universo abierto. En 1966 no se sabía si el universo se expandiría para siempre o acabaría contrayéndose. Los ummanos afirmaban tajantemente que se expandirá indefinidamente (D41-15), que es lo que indican hoy las mediciones.
  • Pares de universos. Describen un cosmos formado por infinitos pares de universos con distinta masa y distinta velocidad de la luz (D731), una idea que nada tiene que ver con los universos paralelos de Everett.
  • Una expansión no uniforme. Es la afirmación más llamativa (D41-15): en los primeros tiempos la aceleración de la expansión «llegó a tener una enorme amplitud», y hoy las galaxias se alejan con velocidad «casi» constante, porque el corrimiento al rojo es «una función periódica no sinusoidal de amplitud media casi imperceptible pero evaluable». En 1966 ningún modelo pedía nada parecido. La inflación cósmica, una expansión exponencial en una fracción ínfima de segundo tras el origen, se propuso en 1981 (Alan Guth); la aceleración actual de la expansión se descubrió en 1998; y desde 2024 los datos del proyecto DESI apuntan a que la energía oscura no es constante, sino que varía con el tiempo. Que la aceleración oscile periódicamente, como dicen las cartas, está por comprobar; si se confirmara, sería imposible de prever para un terrestre en 1966.

Modelo de expansión del universo según las cartas de UMMO (1966)

¿Y Jordán Peña?

Con todo lo anterior, no podemos aceptar sin más que José Luis Jordán Peña escribiera estas cartas. Tuve ocasión de hablar con él durante unas horas, y cuando le planteé estas cuestiones mi impresión fue que sencillamente no entendía de qué le hablaba.

Desde que se abrió este sitio el corpus ha seguido creciendo: nuevas cartas, en España y en Francia, y, más recientemente, los mensajes publicados en X. Por todo ello creemos que merece la pena volver sobre el asunto UMMO. Pasen ustedes, lean los textos, y juzguen.