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UMMO-Ciencias

Sitio dedicado al estudio racional del asunto UMMO

D97 La CIA persigue a los ummitas que abandonan España

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Señor: Alberto Borrás Gabarró

ESPAÑA MADRID

 

 

Nuestro estimado Señor:

 

Hemos considerado prudente remitirle a usted esta carta, considerando que reducimos en algún grado la posibilidad de que ésta sea interceptada como sin dudar ocurriría de haber sido dirigida a determinados hermanos suyos más caracterizados.

 

Pensamos que tal libertad no le causará demasiado enojo si en efecto usted se ha interesado por nuestro caso aún sin concederle excesivo crédito, postura equilibrada y ecuánime que nos vemos obligados a elogiar. Muy recientemente hemos regresado a España aunque no estaremos en su nación demasiados días, y ésta es la primera carta que escribimos a ustedes, interesados como están en nuestra existencia. Esperamos reanudar nuestro canal informativo se ha cir­cunscrito a simples epístolas informativas. Exprese a sus hermanos de Barcelona que los primeros documentos de esta índole que les remitamos desde otro país de Europa probablemente irán destinados a ellos,

 

Desearíamos también el pronto y definitivo restablecimiento del sacerdote Enrique López Guerrero (don). Puede comunicarle que el trauma sufrido no creemos engendre complicaciones somáticas futuras.

 

A nuestra llegada hemos podido captar algunos rumores que han hecho cuerpo en torno a nosotros y ustedes mismos. No supone ninguna novedad digna de ser analizada. Necesariamente han de circular versiones muy variadas identificándonos vagamente con otras entidades, e incluso afectando tales interpretaciones a sus propios amigos y herma- nos por la sola razón de haber mostrado interés hacia nuestra identidad. No es preciso insistir sobre el particular, puesto que la vaguedad informativa de que nos rodeamos, la ausencia de aporte de pruebas inconsta­tables por nuestra parte, y el carácter misterioso que ustedes mismos han de rodear todos los comentarios que a nosotros atañen, han de provocar fatalmente una sana desconfianza que se traduce en otros hermanos suyos en una amplia escala de valoraciones que se matizan unas veces sarcásticamente, racionalizando las demás con un supersticioso temor.

 

A cualquier hermano inteligente suyo no ha de escapársele que tal falta de consistencia puede considerarse nuestro propio testimonio verdaderamente increíble, como una de las muchas hipótesis que han circulado y siguen divulgándose, faltas de toda prueba coherente y obje­tiva.

 

Muchas veces les hemos dado a entender que no se trata en expresión familiar a ustedes de “un juego del ratón y el gato”. La misma índole de nuestra estancia entre ustedes exige esta nuestra estrategia que ha de engendrar ante ustedes un exceso de confusionismo interpretativo. ¿Esta postura adopta la categoría de fin? Por supuesto NO. Se trata simplemente de una medida de seguridad que para nosotros es sufi­ciente y necesaria y que nos permite sin adulterar la verdad coexistir con ustedes sin que ciertos sectores de su sociedad tengan conciencia de nuestra genuina identidad. La misma duda infiltrada entre sus propios hermanos interesados por este problema puede calificarse de funcional si aceptamos la hipótesis de cualquier posible futura detección.

 

Creemos que usted nos comprende si una vez más le exhorta­mos a mantener esta postura precautoria frente a nosotros.

 

(Independientemente de que esta actitud la mantendrían aún en el caso de que nos esforzásemos a convencerles de nuestra honesta identificación genética).

Muy poco hemos sabido acerca de ustedes en este intervalo extenso que hemos consumido hasta la fecha. Meses atrás nos permitía­mos ejercer cierto control informativo acerca de ustedes procurando compatibilizarlo con el respeto que nos merecen sus propias intimidades.

 

Nuestra ausencia temporal de España y Portugal (ausencia que sentimos informarle que es ya definitiva) nos dificulta poseer una información básica sobre sus pensamientos expresados oralmente acerca de nosotros. Salvo que ustedes lo manifiesten expresamente no vamos a neutralizar esta cálida amistad que ha surgido eventualmente entre ese disperso grupo de españoles y nosotros.

 

Sólo creemos que podría yugular esta corriente afectiva, un manifiesto riesgo que ustedes o nosotros podemos detectar generando en el exterior de sus círculos privados, o la definitiva marcha de este grupo de expedicionarios, que en cualquier momento podría ejecutarse si los que nos dirigen a los cuales estamos sumisos así nos lo piden.

 

Estos largos períodos de silencio que han observado ustedes obedecen a un complejo de causas algunas de las cuales habrán presumido ustedes con acierto.

 

Este prólogo epistolario lo calificamos de secundario puesto que el motivo esencial de esta carta es el siguiente.

 

Con la carta adjuntamos dos carnés que para algunos de sus hermanos pueden resultar reveladores y no carentes de cierto interés.

 

Corresponde a un miembro (respetable por otros conceptos) de una entidad Estadounidense, extendida por todo el planeta Tierra y que desarrolla una labor de recopilación informativa sobre nosotros para informar a su gobierno, ya en otra ocasión les advertimos de este extremo.

 

Este agente suele operar usualmente con el patronímico de César seguido de diferentes apellidos arbitrarios según la misión enco­mendada (así como verán en dos de las tarjetas que le hemos intervenido en una operación encomendada anteriormente entre ciudadanos coreanos (que no nos afectaba para nada) se auto apellida Gómez. Ha usado también apellidos tales como: Martínez, Augusto Lozano, Hardin Rock, Dumond, Fortaleza Salgado. Es un hombre muy hábil que en algunas formas adopta la personalidad de un débil mental. En la actualidad dirige la sección M-17 destinada a investigaciones sobre nuestras “actividades” Está con­vencido de que somos un grupo dirigido por un departamento gubernamental de la República Federal Alemana, en contra de sus mismos superiores, que mantienen otros criterios. En 1970 se encargó de la vigilancia de un hermano suyo D. Francisco Mejorada, durante su breve estancia en la ca­pital británica, cuando ellos sospecharon erróneamente que su viaje a la Gran Bretaña obedecía a otros motivos.

 

No creemos que ustedes hayan de temer nada de estos ciuda­danos norteamericanos, pero hemos pensado puede ser interesante para ustedes conocer al menos la identidad de los que eventualmente han ejercido o ejercerán sobre ustedes alguna misión más o menos intrascendente de vigilancia. Les consta actualmente que aún en el caso………….................. aceptasen libremente una cooperación, no poseen…………………………………. jamás toda ayuda para nuestra identificación e intercep­ción; por todo ello les aconsejamos que no se alarmen demasiado. Ni siquiera por nosotros han de ustedes temer; aunque verdaderamente su labor obstructiva nos origina no pocas molestias en nuestras funciones de estudio.

 

Los presentes documentos junto con otros muchos extraídos por nosotros a estos respetables funcionarios no se los hemos devuelto tras su reproducción como es nuestra costumbre puesto que su falta no ha engendrado trastornos graves para sus propias funciones laborales.

 

Pueden ustedes conservarlos como curioso recuerdo a la vez que ha de servirles tal vez para identificarle. No hemos de encarecerles la prudente reserva con que ha de rodear su posesión ya que podría ser enojoso para ustedes en ciertas emergencias, justificar la vía por la que ha llegado a sus manos.

 

Nos entristece verdaderamente que sus hermanos de Estados Unidos de Norteamérica dilapiden parte de su tiempo en perseguirnos, cuando los únicos frutos conseguidos hasta el presente han sido una fotografía de informes nuestros remitidos a personas de Tierra con personalidad mejicana, canadiense, francesa, española, australiana, referencias, dos fotografías de hermanos míos que por esta razón se han visto obliga­dos a ausentarse de Tierra, aparte de algunos efectos personales de otros sin el menor interés técnico para ellos, a nosotros mientras nosotros tenemos acceso no sólo a varios de sus archivos sino a la misma documentación personal que portan muchos de sus agentes.

 

Creemos que toda esta persecución es estéril pues no re­presentamos peligro alguno para ningún Oemii de Tierra; somos cons­cientes sin embargo de la dificultad que entraña hacérselo comprender así.

 

Es justo sin embargo informarles que en realidad, muy pocos efectivos de sus fuerzas han recibido instrucciones de dedicarse exclusivamente a nosotros.

 

Les repetimos que no consideramos prudente intenten ustedes realizar una investigación por su cuenta alrededor de estos agentes. Al fin, han de reconocer que sólo ustedes fugazmente han sido directamente implicados y ellos tenían obligación de ejercer sobre alguno de ustedes la superficial observación de que han sido objeto.

Un último ruego: No hagan de esta carta más que dos imprescindibles copias para informar a sus hermanos de Barcelona y Sevilla.

 

Los carnés sustraídos pueden conservarlos o destruirlos ello es indiferente. Las fotografías pueden resultarles de cierta utilidad. No hagan de ellas más que las precisas fotocopias cromadas o en negro. No es preciso insistir sobre los posibles riesgos que entraña una difu­sión demasiado generosa de tales documentos privados.

 

Reciba, Señor Don Alberto, nuestros amables y respetuosos saludos que hará extensivos a Doña Matilde y sus inteligentes hijos.

 

 

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