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UMMO-Ciencias

Sitio dedicado al estudio racional del asunto UMMO

D67 Ruego de mantener en secreto las cartas de UMMO

UMMOAELEWE

LENGUA: ESPAÑOL

Dirigido a: Dionisio Garrido

MADRID – ESPAÑA (20-07-68)

 

Señor Dionisio Garrido:

 

Mi primer deseo estriba en una expresión de mis más cor­diales saludos hacia usted, su honorable esposa, sus hijos, en especial al más caro, que sabemos ya restablecido de su dolencia circulatoria­ y sus hermanos atentos al análisis de nuestra información ofrecida antaño por estos expedicionarios que le escriben.

 

Señor: De mis hermanos no presentes hoy he recibido este flujo informativo sobre ustedes. Yo me considerarla dichoso conociéndoles personalmente o al menos manteniendo con todos alguna cordial con­versación a través de circuito telefónico. Razones de disciplina de gru­po me lo impiden, más quede a salvo mi sincero deseo de que el entra­ñable puente espiritual con nuestro pueblo no se rasgue jamás.

 

Aunque ellos no están en la Tierra, presiento que mis her­manos, AXOO tres engendrado por AGUU veintiocho, DAA tres engen­drado por EIEA quinientos dos, DEI noventa y ocho, engendrado por DEI noventa y siete compartirían gozosos este rasgo de alianza simbólica.

 

Mi deseo previo es excusarme ante vos, por seguir mante­niendo un control reservado sobre ciertos aspectos de vuestra sagrada intimidad. Ocultarlo sería innoble. Sólo avalan nuestra conducta, argumentos éticos implicados en nuestra propia seguridad. Más si vuestra consciencia de este hecho causara a usted o a sus hermanos cierto grado de inquietud me apresuro a informarles que esa vigilancia no servirá jamás para provocarles perjuicios, y que sus límites perfilan tan sólo aquello que nos atañe en particular.

 

Por esos medios técnicos de control hemos seguido el cur­so de sus actividades en el intervalo de esos cientos de días y sabemos de sus alianzas con hermanos suyos de la ciudad de Barcelona, regis­tramos algunas de sus conversaciones y conocemos los diálogos mantenidos por los residentes de aquella población respecto a ustedes y no­sotros.

 

Yo deseo revelarles unas razones de abstención en la urdimbre de nuestras relaciones mutuas. Si en los años que establecimos vínculos orales y escritos con ciudadanos de la noble nación España, mis hermanos se inhibieron de conectar con aquellos hermanos de Barcelona no han de interpretarlo como síntoma de subestimación, sino por el te­mor de que al estar ellos vinculados en una agrupación especializada, pudiera canalizarse peligrosamente para nosotros una información fidedigna sobre nuestra existencia, polarizada tanto hacia estamentos ma­crosociales como a departamentos gubernamentales a los que por otra parte guardamos nuestro profundo respeto.

 

Usted intuirá perfectamente la situación de equilibrio inestable que adolece cualquier clase de relaciones con miembros de la red social terrestre (humanidad de Tierra).

 

Hasta el presente, nuestra técnica sencilla e improvisada ha estribado en solicitar de los hombres y mujeres con quienes establecíamos puentes o ramas de flujo informativo, guardasen prudente reserva, rogándoles con firmeza que evitasen vincularse entre sí para intercambiar documentación y opiniones, adoptando actitudes de anonimato autoforzado y toda tendencia que pudiese convertirse en una embriona­ria toma de conciencia pública o estado de opinión social sobre nosotros.

 

Sólo en casos aislados y vos señor Dionisio Garrido fuis­teis testigo de una muestra, mis hermanos aventuraron, previo riguroso control, experimentar con pequeños grupos sociales encuadrados en marcos culturales distintos (científico, profano, religioso y político) en diversas naciones de este astro solidificado.

 

Pero considere usted que no debemos ejercer una coacción material ni siquiera moral sobre ustedes, impidiendo que quiebren tales barreras de reserva mental y sigilo precautor que tan sólo sirven a nuestra estrategia de propia defensa.

 

De ese modo, escapados ciertos hermanos de ustedes de nuestro control, pueden dañar en lo más íntimo nuestra misión pacífica de estudio, aún sin pretender conscientemente extorsionarnos.

 

Así ha ocurrido con antiguos colaboradores de mis herma­nos, que animados por el entusiasmo y obnubilados sus mecanismos mentales por esta reacción afectiva, sin duda bienintencionada, olvidaron las cuidadosas normas de cobertura que se les dieron e ingenuamente les han ofrecido en el cuadro de una correspondencia privada e incontrolada, elementos que pueden facilitar su identificación.

 

Ahora comprenderá usted que extrememos una vigilancia cuya praxis sólo está orientada hacia nuestra propia autodefensa.

 

Por lo que me veo obligado a invocar su honorabilidad y sin el menor deseo de ejercer cualquier clase de coacción cualquiera que sea su actitud futura, suplicarle humildemente respete usted y sus hermanos el único deseo que les hemos expresado a cambio de nuestro flujo infor­mativo: el respeto hacia el incógnito de nuestros ayudantes y otros herma nos terrestres que mantuvieron o mantienen vínculos documentales con nosotros, aun sabiendo que tal inviolabilidad resta argumentos a favor de una existencia nuestra que en ningún caso nos importa corroborar por el presente.

 

Si usted me solicitase opinar sobre su línea de conducta a seguir con los hermanos con quienes ya inició unas conexiones precedentes, le indicaré que ante el hecho consumado, y siempre que vos mantengáis una prudente expectativa sobre el uso que harán de tales documen­tos y que compartan las exhortaciones reseñadas, respecto al sigilo e incógnito, he de convenir que privarles de tal información conculcaría quizá alguna norma ética de convivencia.

 

 

IXEEI cuatro generado por OAA doce

Obediente a

ILO EXOO uno hijo de OBEEI sesenta y siete.

 

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